Una de las cosas que yo he aprendido por experiencia propia y además lo he leído en muchos lugares y muchos autores lo apoyan, es que muchas veces los lideres, sobre todo nuevos en tema de liderazgo, sienten que tienen que mostrarse siempre superiores a sus subordinados.
Cuando digo superiores me refiero a mostrarse mejores, siempre expertos, siempre en control, siempre sabiendo, siempre preocupados por ellos, dándoles oportunidades, energía, es como el ideal de papa o mama que nos protege por la vida. Y eso está muy bien.
Pero a veces, sobre todo los lideres más jóvenes, en este afán de mostrar su liderazgo tienden a alejarse de las personas o tienden a querer mostrar solamente lo bueno que son, con lo cual a algunos les cuesta más identificarse con ellos.
Una cosa que yo he aprendido, es que si uno con transparencia y con humildad demuestra su debilidad al otro, no solamente como líder, sino como ser humano en una relación uno a uno, tiene mejores posibilidades de enganchar a la otra persona. Establecer una comunicación o un click, el hacer una buena química.
A veces las personas cuando mostramos nuestro lado débil, nuestro lado frágil, es decir cuando mostramos nuestro lado humano a la otra persona, es mucho fácil enganchar que las personas nos asocien, nos vinculen y que las personas en el fondo se sientan como que los podemos entender y podemos establecer con ellos una buena conexión.
Entonces en nuestra vida diaria no temamos en mostrar nuestro humano o nuestro lado débil a otros. Funciona muy bien, la gente se acerca a nosotros, confían en nosotros, y cuando eso ya sucede es mucho más fácil poder liderarlos después, apoyarlos, ayudarlos, inspirarlos y guiarlos.
Es una prueba para el líder, se las dejo como un ensayo, haber que tal les funciona y me cuentan