Y también hay casos lamentables de jefes que no son personas éticas, pero para los que tenemos un jefe normal, yo creo que una de las cosas que nos toca preguntarnos es realmente: ¿estoy tratando bien a mi jefe? Uno siempre espera que el jefe lo trate bien a uno, que sea el jefe el quien sea un buen líder, que sea el jefe él quien me cuide, me proteja, me desarrolle, me estimule, me de reconocimiento, pero ¿se lo estoy dando yo a él o a ella?.
Algunas preguntas:
¿Alguna vez has invitado a tu jefe a almorzar?
¿Tú y tu jefe se ríen juntos?
¿Tu jefe disfruta tu compañía?
¿Te has preocupado que si algo le sucede a tu jefe, sea tu la persona a la que él se lo vendría a contar en la oficina, si le pasa una buena noticia o si tiene algún problema y lo quiere compartir con un subordinado, es contigo con quine lo quiere hacer?
¿Lo has invitado a tu jefe a tu casa a comer alguna vez?
Yo se que aquí muchos dirán, que ya me rayé; pero hay muchas personas que de la manera más respetuosa, más correcta, sin ninguna mala intención de fondo, invitan a su jefe a comer con su esposa o con su cónyuge de una manera natural, sencilla para conocerse más, para que conozca a la familia.
A muchos le ha funcionado muy bien, ciertamente también se puede invitar a otros colegas en su momento. Los jefes se sienten alagados, contentos y lo que importa finalmente es abrir una relación de amistad que perdure en el tiempo, y cuando el jefe lo promueva o por ahí se cambie de trabajo piense en nosotros como recursos estratégico, gente buena con la cual le gustó trabajar y nos pueda jalar siempre para arriba.